
martes, 23 de junio de 2009
lunes, 22 de junio de 2009
La semana del “empate técnico”
Como frutilla del postre de la campaña encubierta del establishment a favor de Unión PRO, esta semana se publicitará a través de la cadena de medios opositora un “empate técnico” en la PBA.
La movida consiste en dar porcentajes a favor o en contra del FJpV respecto de Unión PRO que se encuentren dentro del error estadístico a través de encuestadoras cautivas como Poliarquía, Management & Fit, Opinión Autenticada, etc que serán propaladas por los grandes diarios, portales de internet, radio y televisión.
La víctima de esta burda operación es el frente que ha seguido y bancado a veces con argumentos de opereta todas y cada una de las exigencias patronales: el ACyS, proyectando porcentajes de miseria en las urnas para Marga y los suyos. Para esto también ha contado con su inestimable aporte llevando adelante una campaña (?) errática, lejos de la ciudadanía y cerca de los Tribunales, ya sea para protestar las movidas oficialistas o hacerse zancadillas entre “aliados“.
Bien es sabido que una buena porción del electorado decide su voto un par de días antes de los comicios, sino el mismo día de las elecciones, por lo tanto es necesario para esta estrategia hacer desaparecer de la vista a los terceros en discordia.
Esto fue respondido por el oficialismo más que la propia fuerza involucrada cuando Scioli dijo que los poprcentajes que le atribuían a la alianza 2.0 eran “una falta de respeto respecto de la UCR“.
Polarización mediática a full, ninguneo absoluto de los republicanos e instalación del “empate” que sirve para traccionar votos opositores y de último recurso para gritar fraude si los números reales dan por debajo de los que arrojan las consultoras “independientes”. De esto se va a tratar la última semana de campaña del lado más dinámico de la oposición.
Operación fraude
Junio 22nd, 2009 Por Sebastian Lorenzo www.sebalorenzo.com.ar
Espero que sea un rumor, pero ya son unos cuantos los correos que me llegan alertando sobre una supuesta estrategia de los medios opositores para instalar en la agenda del lunes 29 la idea del fraude electoral.
Veamos. Según se ciber-comenta, la maniobra consistiría en lanzar el domingo, a eso de las 6 de la tarde, un boca de urna instalando la idea del empate técnico y machacar con ello durante 3 o 4 horas para, finalmente, explicar el resultado final con un: “sorpresivamente, y en menos de 1 hora, el empate técnico ha pasado a ser un triunfo del kirchnerismo or mas del 10% de los votos”. Con tal maniobra podrían decir que los votos fueron cambiados en el recuento, etc, etc…
Este…. en fin. Por ahora son puteríos cibernéticos. Igualmente creo que sería bueno difundir las encuestas de Artemio por todos lados. Pá evitar sorpresas, digo…
miércoles, 17 de junio de 2009
Bombas sobre Plaza de Mayo
Nº 536 - Bombas sobre Plaza de Mayo
Por Roberto Bardini
En la mañana del 16 de junio de 1955, efectivos de la marina de guerra y “comandos civiles” intentan sin éxito copar la Casa Rosada y tomar prisionero al presidente Juan Perón. El mandatario busca refugio en el edificio del ministerio de
Guerra y se dispone a sofocar la rebelión. A mediodía, aviones Gloster Meteor de la Armada bombardean y ametrallan la sede del gobierno y la Plaza de Mayo. Una de las primeras bombas estalla en el techo de la Casa Rosada. Otra, le pega a un trolebús lleno de pasajeros y mueren todos.
Los aviadores subversivos lanzan nueve toneladas y media de explosivos. Hay 350 muertos y 2 mil heridos. Setenta y nueve personas quedan lisiadas en forma permanente. Los agresores huyen hacia Uruguay, donde solicitan asilo político.
Al día siguiente, el diario Clarín -que no se caracteriza por sus simpatías peronistas- escribe: “Las palabras no alcanzan a traducir en su exacta medida el dolor y la
indignación que ha provocado en el ánimo del pueblo la criminal agresión perpetrada por los aviadores sediciosos que ayer bombardearon y ametrallaron la ciudad”.
Fue la segunda vez en toda la historia argentina que la ciudad de Buenos Aires era bombardeada. La primera ocurrió a principios del siglo diecinueve, durante las invasiones inglesas de 1806 y 1807. En esta ocasión, a mediados del siglo veinte, no existía un estado de guerra, quienes atacaron por sorpresa vestían uniformes militares argentinos y las víctimas fueron civiles desarmados, también argentinos.
El ataque a traición de los aviadores navales subversivos produce un terrible impacto emotivo en la población. Durante meses no se habla de otra cosa en los hogares de todo el país. En “Dossier Secreto - El Mito de la Guerra Sucia”, el
periodista norteamericano Martin Andersen cita el informe de un analista de la embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, quien describe este estupor generalizado en un mensaje enviado a Washington a las tres semanas del sangriento acontecimiento:
“Este tipo de hecho es enteramente ajeno a la historia de la Argentina moderna (…). El bombardeo del 16 de junio de 1955 explotó con una fuerza cataclísmica, por tanto, sobre una población civil condicionada por un siglo de paz y que tenía la confirmada creencia de que semejantes cosas no ocurrían en la Argentina. Se detecta en la gente no sólo el sentimiento de escándalo, sino de vergüenza de que
semejante matanza de civiles inocentes pudiera haber ocurrido en el corazón de Buenos Aires”.
EL INCENDIO DE LAS IGLESIAS
Perón no quería enfrentamiento entre las fuerzas armadas y, mucho menos, entre militares y trabajadores. Aquel 16 de junio de 1955, después del primer bombardeo a la Casa de Gobierno, el general le ordenó a un mayor del ejército que fuera a hablar con el secretario general de la CGT:
-Ni un solo obrero debe ir a la Plaza de Mayo- le dijo al oficial. Y refiriéndose a los aviadores navales, agregó:
-Estos asesinos no vacilarán en tirar contra ellos. Ésta es una cosa de soldados. Yo no quiero sobrevivir sobre una montaña de cadáveres de trabajadores.
El relato de este hecho tiene una dimensión mayor porque su autor es Pedro Santos Martínez, un historiador insospechado de simpatías peronistas (citado en “1946-1955 - La Nueva Argentina”, La Bastilla, Buenos Aires, 1988).
Los obreros salieron a la calle igual, al grito de “¡Perón, Perón!” Muchos fueron masacrados desde el aire o al quedar atrapados entre dos fuegos. Sus cadáveres permanecieron dispersos en la Plaza de Mayo, mientras tropas leales y rebeldes se tiroteaban en el triángulo formado por la Secretaría de Marina, la de Ejército y la Casa Rosada.
Martínez describe otro episodio que da una idea de las convicciones morales de los golpistas. Por la tarde, los subversivos atrincherados en la Secretaría de Marina
desplegaron una bandera blanca que, de acuerdo a las reglas militares, sólo podía significar dos cosas: diálogo o rendición. El general peronista Juan José Valle y otros oficiales leales se dirigieron al lugar para parlamentar, con instrucciones de ser tolerantes con los rebeldes.
Cuando la comisión se acercó al edificio, la bandera blanca fue arriada y una ametralladora los recibió con ráfagas de plomo.
Perón narra en su libro “Del Poder al Exilio”, citado por Martínez, que cuando una multitud enardecida se concentró con garrotes frente a la Secretaría de Marina, el almirante golpista que estaba al mando envió un “dramático” mensaje al jefe del ejército: “Intervenga. Mande hombres. Nos rendimos, pero evite que la muchedumbre armada y enfurecida penetre en el edificio”.
Ese mismo día, después de recuperar el edificio, el general Valle le dijo a Perón:
-Mi general, este ejército no le va a servir para la revolución popular. Arme a la CGT.
El militar ignoraba que con esas palabras firmaba su propia sentencia de muerte. El ejército nunca le perdonaría su lealtad a Perón.
En la noche, como reacción popular a los bombardeos, fueron saqueadas e incendiadas la Catedral Metropolitana y las iglesias de Santo Domingo, San Francisco, San Ignacio, San Miguel, La Merced, del Socorro, San Nicolás de Bari, San Juan Bautista, la capilla San Roque y templos de Olivos y Vicente López. Poco después, trascendió que el Papa Pío XII ha excomulgado al general Perón.
(Nota al pasar: curiosamente, Pío XII siempre se negó a tomar idéntica medida con Benito Mussolini y Adolfo Hitler. Según algunos historiadores, el Papa le debía a Mussolini el reconocimiento del Vaticano como un Estado soberano de dos kilómetros cuadrados de superficie, con inmunidad diplomática y exención de impuestos. Investigaciones periodísticas de postguerra evidenciaron, asimismo, que el Vaticano organizó “a cambio de ciertas compensaciones económicas” una muy eficaz red de escape de los nazis hacia Estados Unidos y América del Sur).
Durante años, los antiperonistas repetirán que los incendiarios de los templos contaban con la complicidad de policías y bomberos. Y los historiadores oficiales pondrán más énfasis en la quema de las iglesias que en la masacre de civiles perpetrada horas antes por la aviación naval. Años después, muchos jóvenes repetirán lo que escucharon de chicos en sus casas. Desconocerán que antes los
antiperonistas habían matado, herido o mutilado a más de 2 mil personas.
CINCO POR UNO
El 6 de julio de 1955, Buenos Aires amanece con nieve por primera vez en muchos años. Algunos agoreros se empeñan en interpretar la novedad como una señal de que vendrán tiempos difíciles. Los acontecimientos posteriores confirmarán las
sombrías predicciones.
Luego del bombardeo de la aviación naval a la Plaza de Mayo, Perón no sólo no toma revancha “contrariando el sentimiento de sus propios seguidores” sino que busca la pacificación interna. En julio, levanta el estado de sitio, deja en libertad a varios detenidos políticos y elimina algunas restricciones políticas. El 31 permite utilizar la radio, el principal medio de comunicación de la época, a dirigentes opositores.
Perón ofrece renunciar a la jefatura del movimiento peronista y mantener sólo el cargo de presidente de la nación. En búsqueda de la reconciliación, el general cambia a integrantes de su gabinete, sustituye al jefe de policía y se desprende de Raúl Apold, su jefe de propaganda. Al mismo tiempo, designa a John William Cooke como interventor del partido en la Capital Federal.
Sin embargo, la situación ha llegado a un punto sin retorno. Conservadores, radicales, comunistas y socialistas exigen la renuncia del presidente. El Ejército, la Marina y la Aeronáutica conspiran abiertamente y los “comandos civiles” se organizan.
El 31 de agosto, Perón ofrece su dimisión. Una concentración en Plaza de Mayo, organizada por la CGT, lo obliga a retirarla. En ese mismo acto, el general cambia su tono de voz y rectifica el rumbo:
-Por cada uno de los nuestros que caiga, caerán cinco de ellos- promete a la muchedumbre. (Dos décadas más tarde, miles de muchachos peronistas corearán: “¡Cinco por uno / no va a quedar ninguno!”).
En su libro “1945″, el historiador Félix Luna sostiene: “La oratoria de Perón era fresca, original, feliz en sus ocurrencias y hasta en sus ocasionales chabacanerías. Expresaban una personalidad arrolladora, sanamente agresiva, nutrida de una sabiduría suburbana que su auditorio comprendía inmediatamente. Los discursos de 1955, en cambio, fueron ululantes convocatorias al odio”.
POSTALES ANTIGUAS
En 1955, la Universidad es un tibio invernadero de antiperonistas imberbes, a los cuales la historia irá colocando en los años siguientes en posiciones nunca imaginadas por ellos mismos. Junto al conservador católico Mariano Grondona, complota otro estudiante: Oscar Camillión. Ambos serán más tarde funcionarios de algunos gobiernos militares.
Quizá Grondona ignora que su principal actividad futura sería el periodismo. No sabe, por supuesto, que en 1958 comenzará a escribir en el diario La Nación y a principios de los sesenta en el semanario Primera Plana, que en los setenta publicará comentarios en la revista Extra, del ex peronista Bernardo Neustadt, y que juntos conducirán Tiempo Nuevo, un programa de televisión. Tampoco sabe que a principios de los ochenta sería director de la revista interamericana Visión, en la que tiene intereses el tirano nicaragüense Anastasio Somoza (comparado con él, el odiado Perón es casi un boy scout).
El antidictatorial y antijusticialista Camillión desconoce que en los ochenta se convertiría en ministro de Relaciones Exteriores del dictador Leopoldo Galtieri y en los noventa en ministro de Defensa del justicialista Carlos Saúl Menem. También desconoce, claro, que a mediados de esa década tendrá que comparecer en Hora clave, el programa de Grondona en TV para jurar que no tiene nada que ver con el contrabando de armas argentinas a Ecuador y Croacia.
Otro de los “comandos civiles” es el estudiante de ingeniería Guido Di Tella. Cuarenta años después, sin ser diplomático de carrera ni peronista, Di Tella sería designado ministro de Relaciones Exteriores del segundo gobierno de Menem.
Desde una posición ideológica distinta a la de ellos, pero que coincide en la lucha contra el “nazifascismo” peronista, se destacan en la Universidad un par de belicosos militantes de la Federación Juvenil Comunista: Norma Kennedy y Moisés
Ikonicoff.
Es posible que la comunista Kennedy no intuyera que en los sesenta se convertirá en una fanática peronista y ferviente anticomunista, en los setenta en una ortodoxa perseguidora de peronistas “de izquierda” y en los noventa en una decadente solitaria, cuyo único espacio disponible será el show periodístico del animador televisivo Mauricio Goldfarb, más conocido como Mauro Viale. El folklore peronista asegura que la Kennedy fue la primera mujer del movimiento en empuñar una ametralladora.
Es probable que Ikonikoff -estudiante de Ciencias Económicas, preso político después del fallido golpe del 16 de junio de 1955 y futuro abogado con diploma de honor- ya pensara viajar a Francia para estudiar en La Sorbona. Lo que no es probable que imaginara es que Perón lo convocará a inicios de los setenta para colaborar como director del Instituto Nacional de la Administración Pública (INAP) y que será viceministro del Interior durante la presidencia de Carlos Menem. Y, con
certeza, en esos años de antiperonismo universitario jamás se le cruzó por la cabeza que a los sesenta y tres años de edad se daría el gusto de transformarse en actor de teatro cómico y compartir el escenario con pechugonas vedettes muy livianas de ropa.
Los circunstanciales aliados universitarios tienen un objetivo común: derrocar al “tirano”. Por eso, los trabajadores no ven a los estudiantes con simpatía y en las
paredes pintan “Alpargatas sí, libros no”.
Infografía Clarín 16/06/05
miércoles, 10 de junio de 2009
ENCUENTRO DE REFLEXION Y DEBATE
PROYECTO NACIONAL Y DERECHOS HUMANOS
REMO CARLOTTO
Diputado nacional
Presidente Comisión Derechos Humanos
PROYECTO NACIONAL Y MODELOS SOCIALES
Lic. FEDERICO SCHUSTER
Decano Facultad de Ciencias Sociales
Universidad de Buenos Aires
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MIERCOLES 10 DE JUNIO - 18.30 HS.
PASAJE DARDO ROCHA - 1er Piso Salón Polivalente
Calle 50 e/ 6 y 7 - LA PLATA
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Organizan:
Centro de Estudios y Proyectos Laborales y Sociales (CEPLaS)
Colectivo de Participación Popular Carlos Mujica
Centro de Estudios Historicos Rodolfo Puigross
Lista Azul AAPM
Corriente Nacional Martín Fierro
Corriente Peronista Federal
Frente Transversal nacional y popular
Equipos por el Proyecto Nacional
Agrupacion Universitaria Descamisados (Fac Humanidades - UNLP)
JUP Regional La Plata
Carta a la ciudadanía. Por Norberto Galasso
UNA JOYITA: EVITA DEFINE A LA OPOSICIÓN
No Importa que ladren.Cada vez que ellos ladran nosotros triunfamos.Lo malo sería que nos aplaudiesen, en esto muchas veces se ve todavía que algunos de los nuestros conservan viejos prejuicios.Suelen decir por ejemplo: Hasta la oposición estuvo de acuerdo.No se dan cuenta de que aquí, en nuestro país decir oposición significa todavía decir oligarquía... y vale como si dijésemos enemigos del pueblo.Si ellos están de acuerdo, cuidado, con eso no debe estar de acuerdo el pueblo.Desearía que cada peronista se grabase este concepto en lo mas íntimo del alma, porque esto es fundamental para el movimiento.Nada de la oligarquía puede ser bueno.No digo que puede haber algún oligarca que haga alguna cosa buena...Es difícil que eso ocurra, pero si eso ocurriera creo que seria por equivocación, convendría avisarle que se esta haciendo peronista.Y conste que cuando de oligarquía me refiero a todos los que en 1946 se opusieron a Perón, conservadores, radicales, socialistas, comunistas.Todos por la Argentina del viejo régimen oligárquico, entregador vende patria.De ese pecado no se redimirán jamás.

